sábado, 22 de agosto de 2015

Reseña: "Extraños en un tren" de Patricia Highsmith


He aquí mi primera reseña del blog. Me centraré en la novela y no en la película de Alfred Hitchcock, aunque utilizaré una imagen de la película para ilustrar una escena de la novela.

OJO: HAY SPOILERS EN TODA LA RESEÑA.

Extraños en un tren es una novela de corte policíaca y de suspense en el que se plantea una trama muy curiosa cuyas consecuencias son sorprendentes: dos personas intercambian sus asesinatos de manera que la policía en ningún momento puede relacionarlos con sus víctimas puesto que no tienen relación con ella. Pero no todo es tan fácil ni tan simple como ahora iremos viendo.

Los “extraños” son Guy Haynes y Charles Anthony Bruno. Ambos se encuentran por casualidad en un tren y conversan hasta que pasan al tema personal y Guy revela el motivo de su viaje, intentar divorciarse de su mujer Miriam, aunque en un principio ya están separados debido a las infidelidades de ella, y así poder casarse con Anne, su actual pareja. En esta conversación, descubrimos las personalidades de ambos hombres: Guy es un hombre correcto, humilde, arquitecto de profesión que busca hacerse un nombre y Bruno, un hombre de buena familia que no siente cariño ni amor por su padre, puesto que él siempre lo ha visto como un “tirano” o como él dice, un “capitán”. La personalidad de Bruno es la que en los primeros capítulos se perfila y se expone con mayor claridad. Tiene una filosofía de vida anárquica y rebelde y cuando habla con Guy, le plantea el plan perfecto: él asesina a Miriam y Guy asesina a su padre.

Guy toma esto como una broma de mal gusto y decide olvidarlo pero Bruno, no. En el momento en que ambos hablan en el tren, Bruno siente empatía por Guy y se compromete a librarlo de Miriam. Los días pasan y, finalmente, la mitad del pacto se cumple. Bruno asesina a Miriam y está dispuesto a perseguir a Guy para que cumpla su parte.
Hasta aquí, Patricia Highsmith establece y marca las líneas principales en torno a la conducta de los personajes. En otras palabras, Bruno se nos presenta como el opuesto de Guy y a medida que avanza la trama, descubriremos que estos dos opuestos se complementan.
Tras asesinar a Miriam, la gente sospecha de Guy pero finalmente queda como un caso sin resolver. Gracias a la muerte de ésta, Guy puede rehacer su vida con Anne y tener la vida por la que ha luchado. No obstante, Bruno empujará a Guy a que cumpla el pacto que él cree que le hizo en el tren: asesinar a su padre. A partir de este momento, lo acosará a llamadas, cartas con planos sobre la casa, consejos sobre a dónde tiene que ir… 
Guy se sentirá asfixiado por el acoso de Bruno hasta el punto de que los cimientos de su relación con Anne se tambalea y, finalmente, Guy se convence de que debe cometer el asesinato y sigue las indicaciones de las cartas. 

De este modo, el pacto verbal del tren se ha cumplido. Ambos ya no tienen a las personas que les arruinaba la vida y pueden prosperar pero, como ya hemos dicho más arriba, hay consecuencias tras la ejecución de este plan que afectarán a los personajes.
Se podría decir que la obra tiene tres partes: la primera corresponde a la escena del tren y el asesinato de Miriam; la segunda parte corresponde a la lucha convulsa de Guy contra Bruno hasta que al final el primero sucumbe al segundo; y la tercera parte se nos muestra la investigación del detective Gerard, que supone “la piedra de toque” o el muro con el que se encuentran los dos personajes.

En esta tercera parte, el detective privado que trabajaba para el ya difunto padre de Bruno investiga la muerte de éste y hace gala de una inteligencia y sagacidad interesantes. Paralelamente a la investigación, Bruno y Guy desarrollan una amistad venenosa y amarga, sobre todo para Guy. Él no quiere saber nada de Bruno e intenta olvidar la noche del asesinato pero el detective Gerard ata cabos rápidamente y espera un movimiento en falso de los dos para poder cogerlos y esto llega con la reunión de Bruno y Guy en el barco del último. Debido a un accidente, Bruno cae al agua y muere. Con este último acto, Guy consigue su redención.
En este punto, podríamos pensar que una vez muerto el perro se acabó la rabia, pero no. Será la muerte de Bruno lo que suponga para Guy el momento de inflexión, de todo lo que le ha ocurrido desde el momento del tren pasando por la muerte de Miriam y el asesinato del padre de Bruno, teniendo en cuenta la relación con Anne y su futuro. Decide escribir una carta con su confesión y entregarse a la policía.

A grandes rasgos, no observamos una mera novela policiaca y de suspense, sino cómo nuestros actos, aunque sean involuntarios, nos condicionan hasta el punto de que nuestro libre albedrío deja de existir para dar paso a la causalidad de nuestros actos. Patricia Highsmith consigue sacar mucho provecho de la simple idea de dos personas que se encuentran en un tren y una de ellas plantea un maquiavélico plan.

Puntuación 5/5

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