viernes, 24 de junio de 2016

Reto 1: El final es siempre el comienzo




El final es siempre el comienzo

Bajé del caballo y miré la retaguardia. No había nadie. Até mi caballo y alumbré con la tea la cabaña. Quién me diría a mí que esa choca se encontraría el mayor secreto de todo el reino y que yo, una humilde campesina, sería la primera persona en verlo. En mi mente quedaba aquella visita una semana atrás del Mago, ese ser tan místico como de leyenda que muy pocas veces se aparecía ante los humanos.
Resultado de imagen de cabaña abandonada magiaMás allá del bosque, en los más profundo de su corazón, se halla cierto misterio que ningún hombre o mujer ha visto. Fue dejado allí por un dios exiliado y allí sigue, esperando a que alguien lo encuentre para ponerlo a salvo.
Esas palabras me sorprendieron y me confundieron hasta que, imbuida de un valor que jamás pensé que tenía, cogí el caballo de mi anciano padre y me interné en un bosque tan enigmático como peligroso.
Caminé hacia la cabaña y sentí el crujir de la madera bajo mis botas. Por un momento, dudé y miré a lo lejos en el bosque. "No tengo miedo", me dije a mí misma diez veces. Moví la puerta de la cabaña. La tea me alumbraba en la oscuridad, pero a los pocos segundos pequeñas lucecitas fueron apareciendo por la cabaña, levitando por encima de mi cabeza. Parecía que habían esperado una eternidad para ser encendidas con la presencia humana. Caminé por la estancia con paso firme y vi un camastro antiguo, varias mesas con frascos y libros antiguos y un telescopio. Pero lo más impactante fue un baúl que se hallaba bajo una de las mesas.
Pasé la mano por encima y bajo las capas de polvo encontré dibujos grabados, símbolos difíciles de entender. Levanté la tapa y en su interior hallé un libro. Su grosor era diez veces más que cualquiera de los que había fuera. Cogí el agua que aún me quedaba y apagué la tea. Las lucecitas ya me daban la suficiente luz. Me senté en el camastro y abrí el libro por la primera página. Aparecieron ante mí dibujos de plantas que jamás había visto, animales exóticos, artilugios mágicos... Fui pasando las páginas hasta que llegué a una en la que aparecía el animal más hermoso que nunca había visto: un caballo de pelaje blanco, ojos cristalinos y un cuerno que sobresalía de su frente. Hojas de laurel adornaban la bella imagen y abajo, con letras de oro, ponía:
—Unicornio.
Cuando dije esta palabra, se desató fuera de la cabaña una lluvia muy fuerte acompañada de rayos y truenos. Mi caballo empezó a moverse nervioso y cuando me levanté, la puerta de la cabaña se cerró. Dejé el libro a un lado e intenté abrirla pero era inútil. Solamente podía ver lo que ocurría fuera por las pequeñas ventanas de la cabaña.
—Has encontrado mi pequeña morada-el mago que antaño me dio el mensaje, acababa de aparecer delante de mí—. Enhorabuena, te acabas de convertir en mi aprendiz.
Jamás pensé que seguir mi curiosidad me depararía la aventura más importante de mi vida.




¡Hola! He terminado el Máster (me faltan las notas) y por fin puedo seguir con el blog. Quiero retomar los retos de El blog del escritor.
Nos vemos en el reto número 5.